Así entra el gas Radón en las viviendas y otros edificios

En esta página trataremos de explicar todos los problemas relacionados con la presencia de gas Radón, dónde se encuentra, cual es el problema en las viviendas, las leyes establecidas por la comisión europea al respecto y las recomendaciones propuestas por la OMS. 

Entonces, ¿El gas Radón está en todas partes?

Sí, así es, el gas Radón está presente en todas partes, pero su concentración puede variar según la ubicación geográfica y la composición del suelo y las rocas. En general, las concentraciones de Radón son más altas en áreas con altos niveles de uranio y torio en la corteza terrestre, como en algunas regiones montañosas y en zonas con granito y pizarra. Sin embargo, la concentración de Radón también puede ser elevada en edificios y hogares construidos en cualquier lugar, especialmente si se encuentran en zonas donde el suelo tiene altos niveles de Radón. Es importante que los propietarios de viviendas y los ocupantes de edificios realicen pruebas para medir los niveles de Radón en interiores, especialmente si viven en áreas conocidas por tener concentraciones más altas de Radón en el suelo.

¿Por dónde sale el gas Radón?

El gas Radón puede salir a la superficie a través de pequeñas grietas y poros en el suelo y las rocas. Debido a que es un gas, puede moverse fácilmente a través de los materiales porosos del suelo, como la tierra y las piedras. Una vez que el gas Radón se libera en la superficie, se dispersa en la atmósfera y se diluye en el aire.
El Radón también puede escapar de acuíferos subterráneos y aguas subterráneas, especialmente en áreas donde el agua subterránea contiene altas concentraciones de uranio y otros elementos radiactivos.
En los edificios, el gas Radón puede ingresar a través de grietas y agujeros en las paredes y pisos, así como a través de sistemas de ventilación y tuberías de agua.

¿Cómo afecta el gas Radón al ser humano?

El Radón emana fácilmente del suelo y pasa al aire, donde se desintegra y emite partículas radiactivas. Al respirar , se inhala el Radón (o sus descendientes), de manera que cuando se desintegra, las partículas pueden interaccionar con las células del aparato respiratorio y pueden dañar el ADN y provocar cáncer de pulmón. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Radón es la segunda causa principal de cáncer de pulmón después del tabaquismo, y se estima que el Radón causa alrededor de 23000 muertes por cáncer de pulmón cada año en los Estados Unidos.
Los síntomas de la exposición al Radón pueden tardar años en manifestarse y pueden incluir tos persistente, dolor de pecho y dificultad para respirar.
Es importante que los hogares y edificios se sometan a pruebas de detección de Radón y se tomen medidas para reducir los niveles de Radón si se detectan concentraciones elevadas.

¿Es peligroso el gas Radón al aire libre?

En términos generales, el Radón presente en el aire libre se disipa rápidamente y no representa un riesgo significativo para la salud. El gas Radón liberado al aire libre se mezcla con la atmósfera y se dispersa en el medio ambiente, lo que disminuye su concentración y reduce el riesgo de exposición a niveles peligrosos.

El peligro de exposición al Radón aumenta en espacios cerrados, especialmente en hogares y edificios que tienen altos niveles de Radón en su interior. Aunque la exposición al Radón al aire libre suele ser segura, existen ciertas áreas geográficas específicas donde los niveles de Radón en el exterior pueden ser más elevados, como en zonas cercanas a depósitos de minerales radiactivos o en áreas con características geológicas que favorecen la concentración de Radón en la superficie.

¿Cuales son las zonas de España con concentraciones más altas de Gas Radón?

Mapa de Concentración de Radón en España

Mapa de la Concentración de Radón en España

En España, las zonas con las concentraciones más altas de gas Radón son aquellas que tienen suelos y rocas con una alta concentración de uranio y torio. Según estudios realizados por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), las áreas con mayor concentración de Radón en España son:

– El norte de la Península Ibérica, especialmente las regiones de Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco y Navarra.
– Las zonas montañosas del centro y este de la Península, como la Sierra de Guadarrama y la Cordillera Ibérica.
– Las regiones costeras de la costa mediterránea, especialmente en la provincia de Almería.
– Las zonas de la isla de Gran Canaria con altas concentraciones de uranio y torio.

Es importante tener en cuenta que la presencia de Radón puede variar significativamente incluso dentro de una región determinada, por lo que se recomienda realizar pruebas de detección de Radón en hogares y edificios para evaluar el riesgo de exposición.

En España, las regiones situadas al noroeste de Madrid son las que presentan una geología con una mayor cantidad de uranio. Eso no quiere decir que todas las viviendas situadas en esas regiones presenten concentraciones elevadas de Radón en su interior, ya que dependerá de varios factores como:

  • Si la vivienda está situada sobre una zona con terreno fracturado que facilite la exhalación del Radón
  • De si presenta grietas por las que el Radón entre y que éste se acumule en el interior
  • De las medidas de eficiencia energética, que suponen un mejor aislamiento de las viviendas, lo que acentúa el efecto de la concentración del Radón.

La existencia de una determinada concentración de Radón en viviendas es un fenómeno casuístico que sólo una medida realizada por especialistas puede determinar.

¿Existe alguna legislación con respecto a las concentraciones de gas Radón en las viviendas?

Sí, así es. La Comisión Europea publicó en 2014 una directiva instando a los países miembros a legislar la necesidad de mantener niveles de concentración de Radón en interiores por debajo de 300 Bq/m3*, recientemente traspuesta en el RD 1029/22.

La OMS recomienda a los países desarrollar programas nacionales para reducir el riesgo de las personas que vivan en entornos con concentraciones de Radón elevadas. Para ello propone establecer un nivel de 100 bequerelios por metro cúbico y, en los casos que no sea posible, imponer un nivel que no supere los 300 Bq/m³.

El Consejo de la Unión Europea aprobó la Directiva 2013/59/Euratom de 5 de diciembre de 2013 por la que se establecen normas de seguridad básicas para la protección contra los peligros derivados de la exposición a radiaciones ionizantes, en la que establece que los Estados miembros adopten las disposiciones legales, reglamentarias y administrativas para cumplir lo establecido en la Directiva.

El Gobierno de España traspuso esta Direcativa en el RD 1029/2022 de 22 de diciembre de 2022 por el que se aprueba el Reglamento sobre protección de la salud contra los riesgos derivados de la exposición a las radiaciones ionizantes. Entre los puntos mas relevantes relacionados con la exposición al Radón.

  • establece la obligación del Gobierno de impulsar y aprobar un Plan Nacional contra el Radón cuyo objetivo es el de reducir el riesgo que la exposición a largo plazo a este gas supone para la salud de la población
  • establece el nivel de referencia para la concentración de Radón en recintos cerrados que no debe superar 300 Bq/m³  y se especifican las obligaciones en lo relativo al cumplimiento de este nivel.
  • para exposiciones ocupacionales (Radón en puestos de trabajo)  se establece el nivel de dosis anual a partir del cual la exposición de los trabajadores deberá gestionarse como una situación
    de exposición planificada.

En paralelo, y para dar cumplimiento a la Directiva 2013/59 Euratom, el Código Técnico de la Edificación recoge en su modificación publicada en el RD 732/2019  de 27 de diciembre de 2019 una nueva exigencia básica de salubridad HS 6,  que incluye la protección frente al gas Radón. Ésta obliga a que, en los edificios situados en los términos municipales en los que se ha apreciado un nivel de riesgo no despreciable, se dispongan los medios adecuados para limitar el riesgo previsible de exposición inadecuada en su interior, a Radón procedente del terreno.

¿Qué recomienda la OMS sobre el Radón en interiores?

Manual de la OMS sobre el Radón en interiores

Manual de la OMS sobre el Radón en interiores

El Manual de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el Radón en interiores: Una perspectiva de salud pública señala que los estudios epidemiológicos confirman que el Radón en las viviendas aumenta el riesgo de cáncer de pulmón en la población general y estima que la proporción de casos de cáncer de pulmón asociados al Radón con respecto al total varía entre un 3% y un 14% según la concentración media de Radón en el país.

En muchos países, el Radón es la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco. Entre quienes no han fumado nunca constituye la principal causa de cáncer de pulmón.

Por ello, la OMS recomienda:

  • Realizar mediciones en viviendas y centros de trabajo mediante protocolos normalizados (p.ej. de carácter nacional) para garantizar mediciones precisas y reproducibles.
  • Resultan preferibles las mediciones de Radón integradas a largo plazo para evaluar la concentración anual media de Radón en el interior de una casa u otro tipo de vivienda.
  • Aplicar estrategias de prevención del Radón (en viviendas nuevas) como de mitigación del Radón (en viviendas existentes).
  • Siempre deben realizarse mediciones de Radón para determinar la eficacia de cualquier medida de prevención o mitigación del Radón.

¿Cuales son los límites para la concentración de Radón?

Los límites recomendados para la concentración de Radón en interiores varían según la organización y el país. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un límite de referencia de 100 Bq/m3 (Becquerel por metro cúbico), aunque señala que se debería tomar medidas para reducir la exposición si los niveles están por encima de 50 Bq/m3.

En los Estados Unidos, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) recomienda un nivel de acción de 148 Bq/m3. Si se detectan niveles de Radón por encima de este límite, se recomienda tomar medidas para reducir la exposición al gas Radón.

En España, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) establece un nivel de referencia de 300 Bq/m3, aunque también recomienda tomar medidas si los niveles están por encima de 100 Bq/m3.

Es importante tener en cuenta que los límites recomendados pueden variar según la organización y el país, y que los niveles de Radón pueden variar significativamente incluso dentro de una región determinada. Se recomienda realizar pruebas de detección de Radón en hogares y edificios para evaluar el riesgo de exposición, y tomar medidas para reducir la exposición si se detectan concentraciones elevadas.

¿Cómo puedo saber si mi vivienda tiene una alta concentración de gas Radón?

Para salir de dudas sobre la concentración de Radón en la vivienda, lo recomendable es realizar mediciones con procedimientos científicos como nuestra empresa de medición de Radón.
INTERA recomienda realizar una primera medición con filtros de carbón activo que, con la toma de muestras durante dos días, permite conocer de forma rápida si la vivienda tiene niveles elevados de Radón. Posteriormente, se pueden realizar mediciones con detectores de trazas, que toma muestra durante un periodo de tiempo más largo (3 meses).

Si los análisis revelan niveles de concentración de Radón, recomendamos contratar la medición experta, que requiere utilizar un medidor de continuo, que permitirá determinar las acciones de remedio necesarias. INTERA realiza todos los análisis en colaboración con el Laboratorio de Análisis de Radiaciones de la USC.

¿Es suficiente con ventilar la vivienda para eliminar el Radón?

En la mayoría de los casos basta con ventilar adecuadamente la vivienda o centro de trabajo, pero estas medidas no siempre son suficientes. Lo recomendable es, en el caso de detectar concentraciones de Radón elevadas, contratar a un experto en mediciones para determinar el origen y las posibles soluciones, porque en muchas ocasiones se incrementan la presencia de gas.

El Radón y la Eficiencia Energética

Por suerte a lo largo de estos últimos años hemos mejorado los aislamientos de nuestras viviendas y edificios. Cada vez es más habitual contar con mejores ventanas y puertas, con un mayor aislamiento y menores infiltraciones de aire a través de ellas. Con esto se ha reducido el consumo de las instalaciones de calefacción y refrigeración.

Pero, ¿que los edificios sean cada vez más estancos es siempre positivo? 

Quizá a nivel energético SÍ, pero a nivel de calidad de aire y de la concentración de Radón en el interior, quizá NO.

Antes, con las antiguas ventanas la infiltración de aire a través de ellas era apreciable y ayudaba indirectamente a disminuir la concentración de gas Radón en el interior de las viviendas y edificios. Ahora con los nuevos sistemas de ventanas los edificios son más estancos, y, por lo tanto, en caso de entrada de gas Radón su concentración aumenta.

Las nuevas premisas, a nivel de ventilación, marcadas por el Código Técnico de la Edificación (CTE) en viviendas y por el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), nos pueden ayudar a mantener una mejor calidad de aire interior y a reducir la posible concentración de gas Radón. Incluso, unas buenas prácticas y costumbres de ventilar de forma natural nuestros hogares y espacios de trabajo (“si fuese posible”), probablemente ayudarían.

Pero en el caso del Radón no siempre con la ventilación natural es suficiente para mantener una concentración de gas Radón por debajo de niveles no dañinos para nuestra salud. Lo aconsejable, siempre contado con profesionales del sector, sería en primer lugar realizar mediciones y un análisis para conocer los niveles de Radón en el interior del edificio. A continuación, en caso de que los niveles fueran altos, diseñar soluciones adaptadas a cada caso para mitigar la concentración de gas Radón en el interior.

Por último, realizar una nueva medición para asegurar que la solución propuesta ha funcionado.

¿Qué soluciones hay para reducir el Radón en interiores?

No hay una única y perfecta solución que sea efectiva en todos los casos, y tampoco se puede garantizar de antemano la eficacia de cada técnica, ya que depende de diversas variables. Ninguna medida de remediación es definitiva. La implementación de cambios en la construcción o el uso de ventilación puede afectar la efectividad de una acción de remediación.

Dependiendo de las necesidades específicas determinadas por las características de cada edificación y conociendo las necesidades tras la utilización de medidores de gas Radón, normalmente siempre se pueden aplicar las siguientes medidas:

1. Establecer un sistema de circulación de aire en los espacios interiores.
2. Emplear barreras anti Radón para prevenir la entrada del gas.
3. Utilizar sistemas de extracción de aire.
4. Implementar la presurización controlada de los espacios.
5. Realizar ventilación de suelos elevados.
6. Mantener una sobrepresión en el interior.

Una difícil: ¿ el Radón es un riesgo o un peligro?

A veces nos resulta difícil diferenciar entre riesgo y peligro. Las dos palabras están muy relacionadas y se asocian a situaciones que si ocurren nos generan algún daño.

El peligro es parte de nuestra vida diaria, mientras que el riesgo es el resultado de no tomar las medidas necesarias para minimizar el peligro. El peligro es algo intríseco a nuestra existencia y el riesgo cero es imposible de conseguir.

La exposición a la radiación que emite tanto el Radón como sus descendientes representa un peligro para salud. Reducir la concentración de Radón a la que estamos expuestos minimiza los riesgos que pueden derivarse de esta exposición.

Para que me entendais, todos sabemos que la exposición a la radiación solar es peligrosa, pero no por ello dejamos de pasear al sol o tumbarnos en la playa. Lo que si que hacemos es evitar las horas de mayor radiación solar y nos protegemos con cremas adecuadas que minimizan el riesgo.

Minimizar el riesgo derivado de la exposicion de Radón no significa trasladar nuestras casas a zonas de menor riesgo de presencia de Radón, sino garantizar que los niveles de concentración de las mismas sea tan bajo como sea posible.

Afortunadamente, ademas de tener técnicas muy avanzadas para medir la concentración de Radón en aire disponemos igualmente de soluciones que bien impiden que el Radón entre en nuestras casas o que si lo hace salga rápidamente de ella. De estos temas tan interesantes hablaremos otro día.

¿Qué dice la ley sobre el peligro de Radón en el puesto de trabajo?

La Directiva 2013/59/Euratom de 5 de diciembre de 2013, que es de obligada aplicación en los estados miembros desde el 6 de febrero de 2018, establece que las empresas deben informar a los trabajadores expuestos a concentraciones elevadas de Radón acerca de los riesgos para la salud, los procedimientos generales de protección y las precauciones que deban tomarse.

La empresa también es responsable de evaluar y aplicar las medidas de protección radiológica de los trabajadores expuestos.

Diferencias entre una “Zona de Riesgo” y una “Vivienda de Riesgo” cuando hablamos de Radón

Cada cierto tiempo, aparecen artículos en prensa en los que se mencionan las grandes zonas de riesgo que existen en España en lo referente al gas Radón. Además de citarlas (Galicia, Castilla y León, Extremadura, Comunidad de Madrid y ciertas zonas de Castilla La-Mancha), también se suelen mostrar mapas de riesgo de exposición potencial al Radón. La pregunta es: ¿por estar en una de las zonas marcadas como de alta probabilidad de exposición, estoy “condenado”?

La respuesta más rápida es…. Puede (sí, soy gallego).

Estos mapas, como el que está llevando a cabo el CSN (en colaboración con diversas universidades españolas), y sobre el que podéis encontrar más información y bonitas figuras aquí, son muy útiles de cara a legislar o cumplir con lo que otros legislan. Así, entre lo que tienen que cumplir el gobierno de España a cuenta de la trasposición el próximo febrero de 2018 de la próxima directiva 2013/59/Euratom, está el tener el país correctamente mapeado, con las correspondientes zonas de riesgo definidas “…Los Estados miembros identificarán aquellas zonas en las que se espere que el promedio anual de concentración de Radón en un número significativo de edificios supere el nivel de referencia nacional correspondiente.” (Artículo 103, apartado 3). Evidentemente, estos trabajos también son muy útiles en ramas como la epidemiología, donde se han de cribar grandes números para obtener resultados estadísticamente significativos.

Ahora, estos mapas se basan en muestreos en los que se divide el territorio en cuadrículas (pongamos 10×10 km; 100 km2), para después elegir, dentro de cada cuadrícula, una serie de puntos donde tomar una medida (“x” por cuadrícula), promediar los resultados y, tras un masaje estadístico, en el que se incluyen también otras variables, como la geología del terreno, permeabilidad del suelo, …. y tras asumir ciertas aproximaciones, sacar un número y decir, en una escala previamente definida, si la zona es de riesgo alto, medio o bajo.

¿Tiene esto algo que ver con el Radón que se pueda tener dentro de una vivienda?

NO. Ese valor, que al fin y a las cuentas es el que interesa, al que vas a estar expuesto, y que como persona humana que eres, te afecta a la hora de poder desarrollar un problema de salud, dependerá de un montón de variables que, para colmo, serán independientes unas de otras.

Mapa de riesgo del gas Radón

A considerar, como la calidad de la misma, la ventilación y grado de ocupación que se haga de ella, estado de conservación, altura a la que se encuentre, …. Si estás en una zona de riesgo, pues mal empezamos, pero puede que el resto de factores se hayan aliado contigo para que el cóctel final resultante dé que en tu casa no hay Radón, mientras que en la de al lado sí (y viceversa). Ni siquiera si han medido en tu casa para hacer el mapa, podrías decir que el valor en tu zona es el que se corresponde con tu vivienda (excepto que te hayan dado el resultado que te salió a ti concretamente, claro).

En resumen, que al igual que cuando te dicen en el telediario que las variables macroeconómicas indican que estamos fenomenal, uno se pregunta qué tiene que ver eso con lo que pasa en tu vida, es mejor medir en tu casa, y dejar los mapas de riesgo para el fin para el que fueron creados.

¿Quién puede resolver los problemas de concentración de Radón?

En el caso de tener problemas de concentración excesiva de Radón es recomendable realizar mediciones por expertos, que analicen los resultados en laboratorios certificados. Para la aplicación de medidas de remedio es necesario contar con expertos en comportamiento del Radón en el ambiente y los materiales, así como técnicos con conocimiento en instalaciones de edificios. Una vez establecidas las medidas idóneas para el caso, debe contratar a una empresa de confianza para su ejecución.

¿Como se mide el Radón en aire?

¿Cómo medimos la cantidad de Radón en el aire?

El Radón (222Radón) es un isótopo radiactivo de origen natural. Está formado por una combinación de protones y neutrones que no es estable, por lo que, con el tiempo, se transforma en otro isótopo más estable que él. En este proceso de transformación se emite radiación con la energía lo bastante elevada como para ionizar (arrancar electrones) a la materia con la que interacciona. Esta radiación (emisión de partículas muy energéticas) es la que en cantidades importantes resulta nociva para los seres vivos.

Medir el Radón en un ambiente interior consiste en determinar la frecuencia (decir cuantas veces) con la que se están produciendo estas transformaciones. Los físicos llaman a esta cantidad actividad y utilizan para cuantificarla una unidad que se llama Bequerelio (Bq) y que se corresponde al una transformación (desintegración) por segundo, para hacerlo es necesario la utilización de medidores específicos de Radón.

Como nuestro objetivo es determinar esta actividad en el aire, estas medidas se tienen que referir a un determinado volumen de aire. En este caso lo que estamos midiendo es la concentración (Bq/m3), actividad por unidad de volumen.

Tanto el Radón como la radiación que se emite en su transformación no se ve, no huele, no tiene sabor. Al no ser capaces de detectarlo con nuestros sentidos, necesitamos utilizar detectores sensibles a la radiación. Desde el descubrimiento de la radiactividad hace más de 100 años, los científicos llevan diseñando y construyendo estos “ojos para ver la radiación”. Existen muchos tipos de detectores, dependiendo del tipo de radiación que se quiera estudiar.

El funcionamiento de los diferentes detectores se basa en la forma en la que la radiación emitida cede la energía que lleva a la materia que encuentra.

 

¿Qué es el gas Radón?

El Radón es un gas radioactivo que se produce de forma natural como consecuencia de la desintegración del uranio que está presente en los materiales que constituyen la corteza terrestre. No tiene olor, color ni sabor. Su inhalación en cantidades importantes es considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco.

¿Dónde podemos encontrar gas Radón?

El gas Radón se encuentra naturalmente en la corteza terrestre y en la atmósfera. Se produce a partir de la descomposición del radio y otros elementos radiactivos presentes en rocas y suelos, especialmente en áreas con altas concentraciones de uranio y torio. Debido a que el Radón es un gas, puede moverse a través del suelo y de las grietas en las rocas hasta llegar a la superficie terrestre y a las viviendas construidas en zonas con altas concentraciones de Radón en el suelo. También se puede encontrar en el agua subterránea. El Radón es un gas radioactivo peligroso que puede ser perjudicial para la salud humana si se inhala en grandes cantidades, por lo que es importante tomar medidas para reducir su exposición.

Otras preguntas habituales relacionadas con el Radón:

* ¿Qué quiere decir Bq/m3?

Bq/m3 es una unidad de medida utilizada para expresar la concentración de radioactividad en el aire, específicamente para medir la cantidad de partículas emitidas por el gas Radón en un metro cúbico de aire. Bq (Becquerel) es una unidad de medida que se utiliza para medir la actividad radiactiva, es decir, el número de desintegraciones nucleares que ocurren en un material radioactivo por unidad de tiempo. Un becquerel equivale a una desintegración por segundo.

Por lo tanto, un Bq/m3 indica la cantidad de partículas emitidas por el gas Radón por segundo en un metro cúbico de aire. El límite de referencia recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la concentración de Radón en interiores es de 300 Bq/m3.

* ¿Por qué 300 Bq/m³ son un límite para protegernos del Radón?

Estos últimos días hemos visto muchas noticias en los medios sobre la necesidad de regular las concentraciones de Radón en interiores. La Organización Mundial de la Salud recomiendan no superar un valor de concentración de 100 Bq/m³, la Agencia Norteamericana de Protección Medioambiental eleva ese límite a 148 Bq/m³ y la Comisión Europea lo establece en 300 Bq/m³, pero, ¿qué representan esos límites?

Lo primero es aclarar que un bequerelio (Bq) es la unidad que utilizan los físicos para medir la frecuencia de desintegración de un núcleo radiactivo. 300 Bq/m³ se corresponden a 300 desintegraciones por segundo de átomos de Radón en un volumen de aire de un metro cúbico. Si tenemos en cuenta el tiempo que en promedio tarda en desintegrarse un núcleo de Radón (3,8 días), podemos relacionar el número de desintegraciones por segundo con la concentración de átomos de Radón en el aire.

La segunda cuestión que hay que aclarar es el impacto radiológico de las desintegraciones radiactivas, es decir el daño que causan en un tejido biológico. Este impacto depende de la concentración de núcleos atómicos radiactivos a la que está expuesta el tejido biológico y del tipo de radiación que emiten esos núcleos al desintegrarse. Este impacto biológico o dosis se mide en unidades de sievert (Sv). El cálculo de la dosis que se corresponde con la exposición a una determinada concentración de radiactividad no es trivial, pero los interesados pueden recurrir a calculadores como el que encontraréis aquí.

Si alguien se anima a hacer el cálculo verá que una exposición a 100 Bq/m³ de Radón durante ocho horas al día a lo largo de un año se corresponde con una dosis de unos 0.004 Sv o lo que es lo mismo 4 mSv. La pregunta ahora es, ¿qué riesgo asumo si me expongo a una dosis de 4 mSv? La cuestión del riesgo de las radiaciones es relativamente compleja y ya la hemos abordado en otra entrada de este blog o incluso podéis encontrar una discusión más detallada en el blog “Desayuno con Fotones”. Lo que podemos decir es que todas las autoridades competentes reconocen que la dosis máxima anual por radiación natural a la que una persona debe estar expuesta es de 1 mSv, eso sí, excluyen la parte debida a la exposición al Radón. Además, hay que contabilizar la radiación de origen no natural que recibimos y que en su mayor parte se corresponde a análisis médicos.

A modo de ejemplo podemos decir que la dosis anual debida al potasio que contiene una persona en su cuerpo es de 0.4 mSv, que es similar a la dosis que se acumula en unas 80 horas de vuelo y que una mamografía supone una dosis de unos 3 mSv. Por tanto todo parece indicar que una dosis de 4 mSv (100 Bq/m³) está dentro del promedio de radiación que recibimos anualmente y que 12 mSv (300 Bq/m³) estaría en el límite superior. Obviamente, a la hora de establecer esos límites las autoridades tienen en cuenta otros factores como los económicos. Es decir, debemos plantearnos el coste que representa en una determinada área geográfica el imponer un límite u otro.

* ¿Cómo elegir el tipo de medidas que necesito?

Cuando medimos la concentración de Radón en un ambiente interior podemos hacerlo motivados por diferentes razones.

Seguramente, lo que te preocupa es saber de forma rápida a que nivel de Radón estás expuesto y en caso de que éste sea elevado reducirlo.

Lo que necesitas es una medida que pueda darte el resultado en un periodo de tiempo corto. La mejor opción en este caso es la determinación de la concentración por espectroscopía gamma donde el Radón se capta utilizando cajas de carbono activo (canisters). El carbono activo necesita adsorber el Radón ambiental durante 48 h. El análisis de los resultados es rápido pudiendose disponer de los resultados aproximadamente unas 4-5 h despues de finalizar las medidas. Se trata de medidas muy ágiles y de coste moderado.

La información que nos ofrece este método es una “imagen instantánea”, resultado del promedio de actividad en las 48 h de exposición. Este tipo de medidas resulta muy útil de cara a planificar medidas correctivas destinadas a la eliminación del Radón. Normalmente el protocolo de medida que se utiliza minimiza la renovación de aire, hecho que ayuda a identificar los puntos de entrada del Radón en los edificios. Estas medidas son también muy útiles para evaluar la eficiencia tras una actuación de remedio.

Si lo que buscas es hacer medidas que te den una información con más detalle temporal puedes recurrir a medidas realizadas con cámaras de ionización. Este método puede darte resultados integrados en breves periodos de tiempo (entre 10 min y 1 hora) que te informan del comportamiento del Radón a lo largo del día. Son las medidas que mas información ofrecen pero su coste es elevado, debido al precio de los detectores que se emplean y a que necesitan personal cualificado para interpretar los resultados.

Si lo que te interesa es conocer un valor promediado en el tiempo de la actividad a la que estás expuesto. En este caso, es más adecuado hacer medidas sobre largos periodos que van desde meses hasta todo un año. Este tipo de medidas son útiles si se desea evaluar la dosis (el efecto que la exposición a Radón ha causado en tu organismo) recibida. Se realizan en condiciones de ventilación normal, y tiene en cuenta las condiciones de uso de los edifios estudiados. Pero como imaginas, al ser un proceso tan lento no resultan adecuadas a la hora de guiar una acción de remedio destinada a reducir el Radón. Estas medidas se realizan con detectores de trazas, que son pequeños sensores pasivos que se “dañan” tras recibir el impacto de las particulas alfa procedentes de la desintegración del Radón. Es el método de medida menos eficiente de todos los planteados, los largos periodos de medida son necesarios para compensar esta falta de eficiencia, pero haciendo de la carencia virtud podemos verlo como que nos están dando una “imagen promediada” de la situación. El coste de estas medidas es también moderado y la técnica analítica asociada muy sencilla.

* ¿Qué es la radiación ionizante y cómo interacciona con la materia?

Seguramente recordáis de vuestra época escolar que existen diferentes tipos de radiación que los científicos llaman radiación alfa, beta y gamma.

  • La radiación alfa consiste en la emisión de núcleos de 4He (2 protones y 2 neutrones), que tienen carga y masa.
  • La radiación beta consiste en la emisión de electrones (o positrones que son sus antipartículas) resultado de la tranformacion de un protón en neutrón (o viceversa). Los electrones tienen carga y masa, aunque esta es mucho menor que la del 4He.
  • Por último la radiación gamma consiste en la emisión de fotones, como los que componen la luz pero con más energía. Los fotones no tienen ni masa ni carga.

Cualquier tipo de radiación, cuando interacciona con un medio material le va cediendo la energía que posee hasta detenerse. Las propiedades tan diferentes de la radiación alfa, beta y gamma hacen que esta transferencia de energía sea muy distinta para cada caso:

  • La radiación alfa se para en unos cm de aire o una hoja de papel.
  • La radiación beta necesita unos cm de aluminio.
  • La radiación gamma es capaz de atravesar espesores importantes de plomo o cemento.

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Si no tiene clara la forma de proceder o necesita ayuda con su caso particular le recomendamos contactar con nosotros y le asesoraremos con su caso particular sin compromiso.